domingo, 4 de agosto de 2013


AVENTANDO EN BUENAVISTA
 

Al parecer la siega era una de las labores mas duras del agricultor dado que ésta, se realizaba en los meses de julio y agosto, meses en los que el calor más aprieta en estos campos de castilla.  Si a esto le añadimos que es menester realizar el trabajo en el menor tiempo posible para tener el grano a buen resguardo en el granero y la paja en el pajar, el resultado es, de días agotadores para el labrador y toda la familia, incluidos los niños o pigorros pues todos eran participes en esta labor. Comenzaban la jornada a la salida del sol y terminaban cuando éste se ponía, muestra de ello son las coplas populares que decían.

No madrugaría tanto

Si el sol fuera jornalero.

No madrugaría tanto,

que andaría más ligero

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Ya se está poniendo el sol.

Ya se debiera haber puesto.

Para el jornal que ganamos

no es menester tanto tiempo.


Pero la siega también podía ser gratificante porque ha llegado el momento de recolectar después de laborioso trabajo preparando la tierra para la sementera, quitando las  malas hierbas para el mejor crecimiento de la planta... Pero siempre mirando al cielo para prever que tiempo va a hacer los próximos días: hielo, lluvia, nieve, pedrisco, como se llama por estas tierras al granizo, que si el viento viene de…, ó y trae consigo… Trabajo que se realiza el resto del año para sacar adelante la cosecha. Mayor era la satisfacción si la labor realizada era labrar su propia tierra, aunque por desgracia no eran muchos los propietarios, pues la mayoría de las veces eran jornaleros que iban de acá para allá en busca del jornal con el que sustentar la familia.

Pues bien, hecha esta pequeña reflexión, un día del mes julio a media mañana, cuando más aprieta el sol, unos avezados mozos –uno seguro que es mozo,  los otros dos los entrecomillamos- pertrechados de pala, bieldo, escoba,  horca y botijo (este último no podía faltar para saciar la sed del jornalero), se dispusieron a mostrar sus cualidades en los quehaceres del campo, en este caso, aventar la mies para dejarla limpia de paja.


Agradecer la colaboración en este reportaje de Oscar el único mozo, Leandro y José Mari.
 
 
 










 

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